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Mi diario de vida

03 Abr

Foto Maggy

¿Sabían que tengo un diario de vida? En el escribo todo lo que me sucede con la gente de mi alrededor.

Escribo verdaderas novelas en el, por lo mismo hace mucho tiempo pensé que merecía un nombre alguien tan importante, tu amigo confidente, quien no te critica ni te cuestiona y recibe todo lo que le quieras contar.

El se llama Yerry  y por lo general siempre comenzaba mis historias así: ¿A qué no sabes Yerry?

Yerry, era el testigo oculto de todas mis desventuras, triunfos, penas y alegrías. En el habían nombres, hechos, sueños, historias, intrigas, finales tristes y finales felices. En él daba rienda suelta a mi imaginación, y se desplegaban historias increíbles, mi don comenzaba a desarrollarse con afán, eso lo hacía mágico.

De ahí se creaban cuentos, poesías. A medida que iba pasando el tiempo Yerry era como aquel personaje del niño que nunca crecía, Peter Pan, aguardando las últimas aventuras con ansias como un mimo, sin hablar y dispuesto a escuchar.

A medida que iba creciendo los contenidos de las historias iban cambiando. Me acuerdo que cuando estaba en la básica hablaba de las travesuras que hacíamos con mis compañeros de curso, de la pandilla, de nuestro club que habíamos creado: “Los invencibles”. También le contaba a Yerry las aventuras que hacía mi mejor amiga, cuando me las contaba, en una ocasión Cecilia Villanueva, mi mejor amiga de cuarto básico en la escuela de Tierras Blancas me contó algo simpático que yo quise compartir con Yerrry.

Era una historia acerca de  ella y Mauricio, con otra amiga estaban en el patio con mucho calor y se les ocurrió hacer bolsas con agua y comenzar a tirarse las famosas bombas de agua, nombre con el cual las llamábamos en ese tiempo, y no cae una para el otro patio, como las panderetas de las casas eran muy bajas, estaban jugando los niños vecinos y le llega a uno, y quedaba todo empapado, entonces quisieron cobrar venganza y fueron e hicieron lo mismo, tirando bolsas con agua desde el otro patio, contestando el agravio, Cecilia y sus acompañantes se picaron , fueron por más bolsas y las llenaron con agua ¡y se armó la media “mocha”!, volaban las bolsas para allá y para acá, de cada patio, como en ese entonces los adultos sólo miraban novelas, no se dieron cuenta de la guerra de agua que había en sus patios, a si una vez todos empapados se miraron unos a otros y rompieron a reír a carcajadas  porque estilaban, más mojados no podían estar.

En eso vieron que desde la otra pandereta otros niños vecinos los miraban, encaramados y muy risueños disfrutando el espectáculo, entonces los que estaban mojados de ambos patios se dijeron entre sí, ¡con que disfrutando el show, pues éntrenle! Y armados hasta los dientes, ¡Y vamos a tirarles agua a los del otro lado!, y otra vez se arma la guerra mojada y lo más divertido de toda esta historia es que todos los niños de toda la cuadra terminaron mojados, se fueron sumando de a poco, por suerte hacía calor, Luego al convertirme en una adolescente las travesuras de niños fueron reemplazadas por verdaderas historias de amor, pololeos, enamoramientos, sueños, ilusiones y decepciones, hasta el día de hoy, eso no ha cambiado mucho.

También se agregó otro factor el trabajo, todo iba bien, hasta que un día me di cuenta que las historias que le escribía a Yerry, eran grises  ¿Qué había pasado?  ¿Yo había cambiado?, no, yo siempre he sido la misma. Me di cuenta que el mundo había cambiado. Me di cuenta que  la gente ya no se enternecía con nada, que había mucha gente amargada y que la gente era cada vez menos amable.

Luego quise retroceder entonces en el tiempo, en donde todo era un juego de niños, y como Pinocho soñaba en cosas imposibles con fe, el ser por ejemplo un niño de verdad, que se pueda volar con la imaginación, que se puede hacer y construir un mundo mejor.

Me escondí entre las hojas de mi diario, luego salí para echar otro vistazo, quise guardar a Yerry por un tiempo y me di cuenta que aún quedaban cosas que valía la pena escribir, que había personas buenas como malas. Sólo que el mundo de los adultos es más sacrificado a veces, pero que siempre se podía conservar ese niño interno.

Y así lo hice,  Yerry es testigo de eso, pero algunas personas no les gusta, me critican pero yo prefiero un adulto – niño que un adulto –  adulto, porque el adulto –  adulto es muy prejuicioso, a no ser que se trate de un adulto muy noble.

Es más Cruz Mazzolotti, quien fue primero mi amiga, luego mi enemiga y después amiga a medias, ella se molestó conmigo por eso, es más fue mala en ese sentido, no supo comprenderme ya no quiso escucharme más, es por eso, que en mi diario he escrito esta carta que no llegó a su destinatario (a Cruz), pero tal vez  algún día, si la escribo aquí la lea.

A Maggy (Cruz Mazzolotti)

Mis amigos no piensan como tú. Ellos no me encuentran para nada “Mongolita”, como tú dices que soy y me asignas ese adjetivo descalificativo hacia mi persona.

Mis amigos me quieren mucho y dicen que tú dices eso de tonta que eres. No te vaya a castigar Dios.

A veces es bueno demostrar más humildad y gratitud. Pero  bueno es tu forma de ser, que le vamos a hacer. No podemos cambiar a las personas, hay que aprender aceptarlas como son. Todas las personas tienen defectos y virtudes.

Sería bueno aprender las cosas buenas de los demás, valorar más la vida que vivimos, aprendí eso de ti, pero parece que no te das cuenta de lo que me enseñaste.

No sólo hay que enseñar, sino a aprender a aprender, también aprender que la vida es frágil y se puede matar en un segundo, se agrieta el espíritu, se parte el alma y se lastima mucho el corazón al tener así a las personas apodándolos con calificativos que no corresponden de personas sensatas y maduras.

¿Cuándo dejaste de ser niño inocente, dejaste de ser bueno?  Dejaste de ser justa y equitativa. Cuando te hiciste adulto, te volviste indolente, fuiste insolente, hiriente e inconsciente.

Pero la vida pasa la cuenta sin excepción alguna y el tiempo no perdona ni pasa en vano.

¿Me quedé pegada en los 15 años? No importa, soy un adulto niño, pero sé valorar el esfuerzo, el trabajo al final del día para comenzar de nuevo al otro día.

Si antes dijiste cosas buenas como el que tengo un corazón de oro, sólo Dios lo sabe, lo importante es que lo dijiste y te lo agradezco, debemos agradecer las cosas buenas que nos hacen pero luego ya no dijiste más cosas buenas de mí a la gente.

¡Qué lástima!, espero demasiado de algunas personas.

Ojala algún día esto cambie.

 
2 comentarios

Publicado por en abril 3, 2009 en Corazones rotos

 

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2 Respuestas a “Mi diario de vida

  1. Nicole Ronda

    abril 3, 2009 at 6:56 pm

    Gracias a region 15, por comentar mi artículo. ¡Espero vuestros comentarios amigos y consejos!
    Ahora los necesito. Un abrazo y un besote grande a todo aquel que lea mi artículo.
    ¡Cuidense!!

     
  2. CARLA MABEL

    julio 20, 2010 at 6:22 pm

    QUE TENER MI PROPIO DIARIO DE VIDA

     

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