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La Presencia de la mujer en el progreso de Chile

08 Mar

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Al celebrar este 8 de marzo de 2009 el Día Internacional de la Mujer, conviene recordar que lo que han obtenido las mujeres de nuestro país en la conquista por sus derechos, es fruto de una larga lucha que en nuestro país se origina hace tres siglos. Como homenaje a las mujeres chilenas va este pequeño recuento.

No es posible entender lo que ocurre en la sociedad chilena en la primera mitad del siglo XX, a nivel del cambio cultural, social y político, sin considerar la destacada participación del movimiento de mujeres llamado de “emancipación femenina”.

El progreso de la sociedad chilena está asociado al proceso progresivo del ingreso de la mujer al mundo del trabajo, de la cultura y a una participación y lucha por sus derechos políticos y civiles y su participación más activa en el mundo de la política, superando un rol tradicionalmente asignado “al hogar”.

La Constitución de 1833 no excluía expresamente el voto femenino, pero cuando en 1875 algunas mujeres en San Felipe y La Serena acudieron a votar en las elecciones presidenciales no pudieron hacerlo. Y en 1884 -siendo Presidente de la República Domingo Santa María, (Período 1881-1886),    se dictó una nueva Ley de Elecciones que, en su artículo 40, prohibía expresamente el voto femenino.

El 6 de febrero de 1877 se dictó el “Decreto Amunátegui” -que acuñaba el nombre del entonces Ministro de Instrucción Pública, Miguel Luis Amunátegui, bajo la presidencia de Aníbal Pinto (Período 1876-1881), que otorgó a la mujer el derecho a ingresar a la Universidad, en la práctica la educación continuó, por una cuestión de hábitos y costumbres, reservada a los varones. Sólo entre las clases acomodadas la mujer podía tomar lecciones de música, leer a los poetas grecolatinos y alguna novela francesa de carácter romántico y educativo.

Para su formación normal debía aprender «labores de mano y los buenos modales de una dama», como preparación para el matrimonio. También, y como parte de la formación religiosa, debía conocer el Catecismo y las vidas ejemplares de los santos.

La mujer de escasos recursos no tenía otro acceso a la cultura que la vía oral, ni más conocimientos que la sabiduría popular.

En 1887, Eloísa Díaz Inzunza y Ernestina Pérez Barahona, se titulan de Médicos y serán las primeras mujeres en Chile y Latinoamérica en lograrlo. Eloísa Díaz, será pionera en la formulación de las primeras políticas sociales de salud en Chile.

Sin embargo, la situación general de la mujer a fines del siglo XIX e inicio del siglo XX estaba caracterizada por una tremenda discriminación de la sociedad chilena, que la relegaba a un segundo plano.

Cuando contraía matrimonio, quedaba bajo la potestad del marido y si trabajaba no tenía derecho a disponer de su salario. En esos años las mujeres profesionales no eran bien miradas por la sociedad con severos rasgos masculinos, escribir o traducir un libro era prácticamente inadmisible para las mujeres, la sociedad ejercía una presión y las sancionaba por el solo acto de leer o estudiar.

Las primeras organizaciones de mujeres en Chile datan de 1913.

En esa fecha en Iquique, Antofagasta y las principales oficinas salitreras se formarán los Centros Femeninos, alentadas por Luis Emilio Recabarren, que apoyaba la emancipación femenina, y que había comenzado a gestar el sindicalismo y fundado el Partido Obrero Socialista en 1912, y sostenía que “a la mujer era necesario educarla, liberarla del fanatismo religioso y de la opresión masculina”, en el Periódico El Despertar de los Trabajadores escribió numerosas páginas alentando las “nuevas ideas de la liberación femenina”.

La Primera Guerra Mundial provocó el ingreso masivo -involuntario-, de la mujer al trabajo. Con una gran mayoría de hombres en los frentes de batalla, las mujeres debieron hacerse cargo de la producción industrial, la administración pública y otras muchas tareas que antes estaban reservadas a los hombres.

Esto desató un gran debate mundial sobre su situación respecto de sus derechos civiles y políticos.

En Chile los Centros Femeninos recibieron una fuerte influencia del movimiento de sufragistas inglesas, quienes obtuvieron en 1918 el voto para las mujeres mayores de 30 años y los derechos civiles igualitarios ante la ley en 1928.

Una influencia particular que recibirán directamente los Centros Femeninos, pero también otros grupos de mujeres chilenas lo otorgará la española Belén de Zárraga, gran oradora feminista de ideas anarquistas, libre pensadora, y anticlerical, que visitó Chile en 1913 ofreciendo conferencias en Santiago, Valparaíso, Antofagasta e Iquique donde se dedicó a la formación de diversas dirigentes de los Centros Femeninos, en esta ciudad se formaría el Centro Femenino Belén de Zárraga, cuyo  primer directorio lo conformaron: Teresa Flores, Juana A. de Guzmán, Nieves P. de Alcalde, Luisa de Zavala, María Castro, Pabla R. de Aceituno, Ilia Gaete, Adela de Lafferte, Margarita Zamora, Rosario B. de Barnes y Rebeca Barnes.

Los Centros Femeninos, se desarrollaron entre los años 1913 y 1915, posteriormente decayeron junto con la explotación salitrera. En 1921 se fundó en Iquique la «Federación Unión Obrera Femenina», de tendencia anarco-sindicalista, y el «Consejo Federal Femenino», de ideales socialistas. Posteriormente se desarrollarán en Santiago las principales iniciativas en favor de la mujer.

En 1915 se forma en Santiago El Club Social de Señoras que agrupará a las damas católicas de la aristocracia santiaguina con el propósito de “charlar, leer, beber una taza de té, celebrar de vez en cuando una fiesta social y cambiar sanos y serenos propósitos domésticos”, se distinguió de otras instituciones benéficas del siglo XIX por sus propósitos culturales. Expresaba la inquietud de las mujeres de los sectores más acomodados que veían con alarma aparecer entre los estratos medios, el número creciente de profesionales que se incorporaban a la educación y la cultura. Una de sus socias Inés de Echeverría que escribía en La Nación, con el seudónimo de Iris señalaba: “…para nuestra sorpresa han aparecido mujeres perfectamente educadas, con títulos profesionales, mientras nosotras apenas conocemos los Misterios del Rosario… Tememos que si la ignorancia de nuestra clase se mantiene dos generaciones más, nuestros nietos caerán al pueblo y viceversa”.

Martina Barros, miembro del Club de Señoras y una de las primeras intelectuales chilenas, traducirá el escrito de John Stuart Mill “The Subjection of Women”, con el título de «La Esclavitud de La Mujer». En sus memoria Martina destacará: “Mis compañeras me miraban con frialdad… y las señoras con la desconfianza con que se mira a una niña peligrosa”. La mayoría de los hombres rechazaban la emancipación de la mujer, sin embargo, también una mayoría de mujeres pensaba en esa época de igual manera. Si bien al inicio el Club de Señoras buscaba exclusivamente progresos culturales para la aristocracia, harán suyos los ideales democráticos y por su influencia, en 1917, la fracción más joven del Partido Conservador presentará  al Congreso el primer proyecto de ley para dar derechos de ciudadanía a las mujeres.

Ese mismo año, las mujeres laicas de las capas medias, inspiradas en los “Readings Clubs” de Estados Unidos, formarán el Círculo de Lectura. Una de sus fundadoras será la militante radical Amanda Labarca, gran escritora y educadora, dirigirá el periódico del Círculo, Acción Femenina. Amanda Labarca fue la primera latinoamericana en ejercer una cátedra universitaria e impulsará, en 1932, la creación del Liceo Experimental Manuel de Salas. Será una gran precursora del movimiento femenino chileno.

A partir del Círculo de Lectura en 1919 se formará el Consejo Nacional de Mujeres. Participan Amanda Labarca y Celinda Reyes. En 1922 presentarán un proyecto sobre derechos civiles, políticos y jurídicos, iniciando gestiones que culminarán el año 1925 con el Decreto “Ley Maza” derivado del senador José Maza, que restringe en el Código Civil las atribuciones de la patria potestad de los padres, en favor de las madres, habilitará a las mujeres para servir de testigos y autorizará a las mujeres casadas para administrar los frutos de su trabajo. El Consejo Nacional de Mujeres fueron apoyadas por Pedro Aguirre Cerda y Arturo Alessandri, entonces Presidente de la República.

El Consejo Federal Femenino, se crea en 1917 al interior de la Gran Federación Obrera de Chile, proponiéndose como objetivo “el mejoramiento cultural y acción mancomunada de las trabajadoras”. En 1920, se denominará Gran Federación Femenina de Chile.

El Partido Cívico Femenino, se crea en 1922, sus fundadoras serán: Ester La Rivera de Sanhueza, primera presidenta, Elvira de Vergara, Berta Recabarren, Graciela Mandujano y Graciela Lacoste. Aglutina tendencias radicales, laicas o de un catolicismo moderado. Editarán  la revista Acción Femenina durante 14 años, que alcanzará un tiraje de 10.000 ejemplares. Se expresan con singular discreción: “El feminismo no desea violencias. La mujer moderna no pide nada injusto ni abusivo. Queremos que se conozca a la mujer como algo más que un objeto de lujo y placer…”. El PCF plantea el voto femenino subordinado a la educación cívica. “Primero educar y luego decidir”. Trabajan, entre otros objetivos, por el voto municipal, a modo de “ensayo-aprendizaje”.

El Partido Demócrata Femenino se creará en 1924, participando entre otras mujeres, Celinda Arregui, E. Brady, G. Barrios, Rebeca Varas. El Partido Demócrata Femenino presentará a la Junta Militar de Luis Altamirano un proyecto para modificar la Ley Electoral. También la Convención de la Juventud Católica Femenina, realizada en Santiago en 1922 y el Congreso Panamericano de Mujeres, celebrado en la capital el mismo año, solicitarán los derechos políticos de la mujer. A inicios de 1925, el Partido Demócrata Femenino, presentó otro proyecto de Ley Electoral a la Junta de Emilio Bello Codesido, que perseguía “suprimir la palabra varones y dejar ciudadanos chilenos”. Solicitan también la participación de la mujer en la Comisión Consultiva de la Asamblea Constituyente que elaboraría el texto de la nueva constitución, conocida posteriormente como la Constitución de 1925.

La Unión Femenina de Chile se fundará a fines de 1927 en la ciudad de Valparaíso, trabajarán hasta el año 1938 por reivindicaciones civiles y políticas, entre muchas otras tareas. Fue una organización de elite constituida fundamentalmente por mujeres profesionales, que influirá en la opinión pública a través de su periódico y de la dirigenta, Graciela Lacoste.

El Comité Nacional Pro Derechos de la Mujer, se formará en 1933 por iniciativa de Felisa Vergara, Amanda Labarca y Elena Doll, participan en la discusión sobre la Ley de Sufragio Municipal. Después de un período de silencio resurgirán en 1941, para “activar la aprobación por las Cámaras del proyecto de ley sobre el voto femenino”.

La Asociación Nacional de Mujeres Universitarias, se fundará en 1931 con el propósito de “extender las oportunidades culturales, económicas, cívicas y sociales de la mujer”. Su presidenta fue Ernestina Pérez -una de las primeras médicos chilenas-, y participarán activamente Amanda Labarca, Elena Caffarena, Irma Salas y Elena Hott.

Durante el segundo gobierno de Arturo Alessandri, en 1934, se dicta la Ley 5357 que otorga a la mujer derecho a elegir y a ser elegida en los comicios municipales. Y el 7 de abril de 1935 participan por primera vez en una elección. Se presentan 98 candidatas, siendo elegidas 26.

El Movimiento de Emancipación de la Mujer Chilena, MEMCH, se crea el 11 de mayo de 1935,  y tendrá una  gran trascendencia en la historia de las luchas femeninas en Chile.

El MEMCH, logrará una presencia en todo el país,  llegando a contar en 1940 con 42 comités locales organizados de Arica a Valdivia. A través del periódico “La Mujer Nueva” logrará un gran impacto público y levantarán las banderas por la protección de la madre y defensa de la niñez; por que la mujer pueda ocupar cualquier cargo rentado e igualar los salarios con el hombre; apoyará también la defensa del régimen democrático y la Paz. Asimismo propiciaron la «emancipación biológica», es decir, contra la maternidad obligada, proponiendo la divulgación estatal de métodos anticonceptivos. Plantean los temas del aborto clandestino, de la prostitución, de la madre soltera, el divorcio legal, etc. Los sectores mas conservadores a través de la prensa tradicional realizarán una campaña de desprestigio de los propósitos del MEMCH llamando “a no dejarse sorprender: se trata de comunistas que están contra la familia, la moral y la naturaleza y que persiguen objetivos disparatados y absurdos”.

En 1938 llega a la presidencia de la República Pedro Aguirre Cerda, gran defensor de los derechos femeninos. En 1941, en un mensaje dirigido a la Cámara de Diputados, el Presidente Aguirre Cerda, electo con apoyo femenino, afirma: “La Constitución Política del Estado dispone que son ciudadanos con derecho a sufragio los chilenos que hayan cumplido 21 años de edad, sepan leer y escribir y estén inscritos en los registros electorales. (…) comprende, sin lugar a dudas, a los individuos de ambos sexos”.

Pedro Aguirre Cerda presentó un proyecto de Ley Electoral, redactado por Elena Caffarena y Flor Heredia, que otorgaba el voto a la mujer.

En 1944 se realiza en Santiago el Primer Congreso Nacional de Mujeres. Una de sus principales consecuencias fue la creación de la Federación Chilena de Instituciones Femeninas, FECHIF, la cual emprende una gran campaña por los derechos políticos, la presidirá Amanda Labarca. En abril de 1945 se realiza un foro con presencia de diversas organizaciones políticas, sociales y culturales, además de destacadas personalidades. Y en junio la FECHIF presenta al Senado un proyecto de ley sobre el voto femenino, con la firma de senadores de todas las tendencias.

Entretanto muere en ejercicio de sus funciones el Presidente Pedro Aguirre Cerda. El 15 de noviembre de 1945, Gabriela Mistral obtiene el premio Nóbel de Literatura. En las elecciones municipales de 1947 Julieta Campusano es elegida Regidora por Santiago. En 1948 se suma a la acción el Partido Femenino Chileno, que llegó a contar con 27.000 integrantes. Este año se dicta la Ley de Defensa de la Democracia, llamada «Ley Maldita», que pone fuera de la ley al Partido Comunista.

Se constituye el Comité Unido Pro-Voto Femenino para iniciar una campaña nacional para apresurar el despacho del proyecto de ley sobre el voto femenino. Preside el Comité Aída Yávar y lo integran la FECHIF, Acción Católica Femenina, el MEMCH, el Partido Femenino, delegadas de todos los Partidos Políticos, Mujeres Independientes y Comités de Estudiantes Universitarias. Cora Carreño, representante de las universitarias dice: “Queremos hacer sentir a los señores congresales que tras el movimiento hay un espíritu fuerte, una voluntad inquebrantable para conseguir, hoy, la plenitud de nuestro pensamiento y acción políticos…”

La acción organizada y la lucha del Movimiento de Mujeres habían influido transversalmente a toda la sociedad chilena.

Galería:

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Portada Revista MEMCH, 1935.

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Reunión del MEMCH, 1935, Santiago

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Afiche Portada “Mujer Nueva” 1939

La Cámara de Diputados demora dos años la discusión del proyecto, a pesar de que el Presidente González Videla urgía su despacho, tanto para cumplir con el compromiso adquirido con las mujeres durante su campaña, como a partir del compromiso de Chile con Naciones Unidas, en el sentido de no discriminar por diferencias sexuales.

En Valparaíso se celebra el II Congreso Nacional de Mujeres, presidido por Amanda Labarca. Durante la sesión de clausura una mujer que había trabajado durante la campaña de González Videla, acusa al presidente de traicionar al pueblo. González Videla amenaza con “sacar a los soldados”. La FECHIF expulsa de sus filas al Partido Comunista. Y el MEMCH se retira de la Federación.

Pese a la crisis al interior del movimiento, en 1948 se realiza una Asamblea Nacional de Dirigentas de las diversas organizaciones femeninas, de la que surge el Comando Unido Nacional Pro-Voto Femenino, que realiza foros y propaganda. El 15 de diciembre de 1948 la Cámara de Diputados despacha el proyecto para su último trámite en el Senado.

Las mujeres asistentes, en tribunas y galerías, aplauden y entonan de pie la Canción Nacional.

El 21 de diciembre el Senado acoge el proyecto con todas las modificaciones hechas por la Cámara. Finalmente el 8 de enero de 1949 el Presidente Gabriel González Videla promulga la Ley que concedía la plenitud de derechos políticos a la mujer. Con este motivo se realizó una gala en el Teatro Municipal, con la participación del Presidente González Videla, de su esposa Rosa Markmann, ministros, parlamentarios, dirigentes de la FECHIF y gran cantidad de público. Flor Heredia, Elena Caffarena y otras destacadas dirigentes son excluidas.

Así culminaban cincuenta años de luchas femeninas.

En 1950 la radical Inés Enríquez es elegida diputada por Concepción, convirtiéndose así en la primera parlamentaria chilena.

Y dos años después, en 1952, las mujeres participan por primera vez en la historia de Chile en una elección presidencial.

Algunas de las Mujeres destacadas en el periodo descrito fueron:

  • Eloísa Díaz y Ernestina Pérez, ambas fueron las primeras mujeres chilenas y latinoamericanas que se recibieron de Médico en 1887.
  • Teresa Flores, Juana A. de Guzmán, Nieves P. de Alcalde, Luisa de Zavala, María Castro, Pabla R. de Aceituno, Ilia Gaete, Adela de Lafferte, Margarita Zamora, Rosario B. de Barnes y Rebeca Barnes, dirigieron junto a otras mujeres los primeros Centros Femeninos de Chile. (1915).
  • Amanda Labarca, Profesora, fundadora del Círculo de Lectura (1915). Integrante de la FECHIF (1944) y presidenta de la institución. Fundadora del Comité Nacional pro Derechos de la Mujer (1933). Vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Universitarias. Embajadora de Chile ante la ONU durante el gobierno de Gabriel González Videla (1946).
  • Martina Barros de Orrego, una de nuestras primeras intelectuales. Participa en el Club de Señoras, 1915.
  • Justicia Acuña, Primera mujer chilena ingeniera (1919).
  • Cecinada Arregui, integrante del Círculo de Lectura, Partido Demócrata Femenino y organizadora del Congreso Panamericano de Mujeres (1922).
  • Elcira Rojas, Presidenta del Partido Cívico Femenino.
  • Victoria Tagle, primera mujer agrónoma chilena (1922).
    Aurora Argomedo, educadora, llamó a las mujeres de Valparaíso a celebrar el cincuentenario del decreto “Ley Amunátegui” (1927).
  • Graciela Lacoste, fundadora y presidenta de la Unión Femenina de Chile de Valparaíso (1928).
  • Arsenia Bahamonde, una de las fundadoras de la Unión Femenina de Chile de Valparaíso (1928).
  • Julieta Carr Briceño, una de las fundadoras de la Unión femenina de Chile de Valparaíso (1928).
  • Dora Riedel, primera mujer arquitecta chilena (1930).
  • Felisa Vergara, militante y dirigenta socialista. Fundadora del Comité Nacional pro Derechos de la Mujer (1933).
  • Elena Dol, una de las fundadoras del Comité Nacional Pro-Derechos de la Mujer (1935). Presentada y elegida en las elecciones municipales de 1935,1938 y 1941.
  • Adela Edwards, integrante de la Acción Nacional de Mujeres de Chile, elegida regidora en las elecciones municipales de 1935.
  • Elena Caffarena,  abogada, fundadora y vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Universitarias (1931). Fundadora y primera secretaria general del MEMCH (1935-1941). Fundadora y vicepresidenta de FECHIF.
  • Olga Poblete, profesora y Secretaria General del MEMCH, destacada dirigente del Movimiento de emancipación de la mujer chilena.
  • Flor Heredia, junto a Elena Caffarena redactó un proyecto de ley sobre el voto femenino, presentado a Pedro Aguirre Cerda.
  • Graciela Schnake, primera mujer Alcaldesa de Santiago, nombrada en el gobierno de Pedro Aguirre Cerda.
  • Margot Budinic, Secretaria de Prensa y Propaganda de la FECHIF.
  • Cora Cid, Presidenta de la Asamblea Nacional de Mujeres de Chile, se presentó como candidata en las elecciones municipales de 1941.
  • Graciela Mandujano, dirigenta del Partido Cívico Femenino. Secretaria General del MEMCH (1944-45). Secretaria de Asuntos Internacionales de la FECHIF.
  • María Astica, participó activamente en las charlas-foro realizadas en el Salón de Honor de la Universidad de Chile para presionar al parlamento por la aprobación del voto para la mujer (1946).
  • Aída Yávar, Presidió el Comité Unido Pro Voto Femenino (1947).
  • Julieta Campusano, dirigenta comunista. Electa regidora por Santiago en 1947. Secretaria de Publicaciones de la FECHIF.
  • Rosa Markmann, bajo su auspicio se fundó la Asociación de dueñas de casa (1947). Institución gubernamental que presidió.
  • Adriana Olguín, Ministra de Justicia en el Gobierno de González Videla.
    Ana Figueroa, profesora, Presidenta Nacional de la FECHIF en 1949.
  • Inés Enríquez, primera parlamentaria chilena. Elegida diputada por Concepción el 1950.
  • María de la Cruz, candidata a las elecciones senatoriales de 1950. Máxima dirigente del Partido Femenino Chileno (1946-1953). Jugó un papel destacado en la campaña presidencial de Carlos Ibáñez del Campo (1952). Primera senadora de la República (1953).
  • Gabriela Mistral, Educadora y escritora, Premio Nóbel de Literatura.
  • Maria Teresa del Canto, Ministra de Educación en el Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo (1952-1958).

Galería:

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Eloísa Díaz (1886-1950), Primera Mujer Médico del continente

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Movilización de Mujeres

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Amanda Labarca (1886-1975)

Lucila de Maria del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, conocida como Gabriela Mistral, gran intelectual libertaria, escritora y poetisa nacional, Premio Nobel de Literatura, señaló cuando la mujer obtuvo el derecho a voto en Chile, que “algo empezaba a cambiar, pero la situación en Chile cambiaría cuando algún día chilenas y chilenos fuéramos capaces de tener a una mujer como Presidente de Chile”.

El sueño de Gabriela Mistral se hizo posible cuando el pueblo chileno eligió como su Presidenta a Verónica Michelle Bachelet Jeria, médico pediatra, el año 2006.


 
3 comentarios

Publicado por en marzo 8, 2009 en Reportajes

 

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3 Respuestas a “La Presencia de la mujer en el progreso de Chile

  1. Gonzalo Prieto Navarrete

    marzo 10, 2009 at 9:00 am

    Querido amigo, desde Madrid reciba usted mis felicitaciones y profundo orgullo, por hacernos parte y acércanos a la Historia de Chile y en particular en esta ocasión a la historia de nuestras mujeres, ejemplo y pilar de nuestra sociedad chilena y mundial. Hoy más que nunca debemos continuar juntos, hombres y mujeres construyendo un mundo más igualitario, donde juntos enfrentemos los desafíos que tenemos y los que se nos avecinan.

    Un fuerte abrazo querido amigo y felicidades a la plataforma que te da lugar a expresar estas líneas.

     
  2. SSS

    junio 14, 2009 at 10:29 pm

    Estimado:

    La segunda foto que aparece como “Reunión del MEMCH, 1935, Santiago” en rigor es en la Universidad Técnica Federico Santa María, en su Casa Central de Valparaíso (de fondo aparece el edifico principal, foto tomada desde el patio central).

     
  3. ene.ene

    julio 19, 2009 at 10:54 pm

    Es notable como fueron casi exclusivamente mujeres de sectores acomodados las “pioneras” en este ámbito; justamente mujeres que gozaban de doble discriminación positiva:por un lado su clase social, y por el otro la tradicional “sacralización femenina”,(el viejo “mujeres y niños primero”); esa categoría de privilegios tácitos y sutiles, pero nada intrascendentes ni contundentes : se reflejan , p.ej. en la esperanza de vida femenina, en sus tasas de criminalidad, de suicidios, etc.etc.

     

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